La República
La República —Conocer lo que es uno, dos, tres; esa ciencia tan vulgar. Yo lo llamo, en general, números y cálculo: ¿no es cierto que toda ciencia y arte deben participar de ella?
—Muy cierto —dijo.
—¿No lo hace también el arte militar? —pregunté. —Le es absolutamente necesaria —dijo.
—En verdad —dije—, Palamedes,[5] en las tragedias, nos representa siempre a Agamenón como un raro general. ¿No has observado que se alaba, por haber inventado los números, de haber formado el plan de campaña delante de Ilión, y de haber hecho la enumeración de las naves y de todo lo demás, como si antes de él hubiera sido imposible practicar todo esto, y como si, al mismo tiempo, Agamenón no supiese cuántos pies tenÃa, puesto que, si hemos de creerle, no sabÃa ni aun contar? ¿Qué idea crees que deberÃa formarse de un general semejante?
—Si es cierto eso, resultarÃa ciertamente extravagante —dijo.
VII.—¿Pondremos, pues, como otra enseñanza necesaria a un guerrero la de los números y del cálculo?
—Le es indispensable, más que ninguna otra —dije—, a aquel que quiera entender algo sobre el modo de ordenar un ejército; o, más bien, al que quiera ser hombre.