La República
La República —Por consiguiente, noble amigo, la geometrÃa atrae al alma hacia la verdad, forma en ella el espÃritu filosófico, obligándola a dirigir a lo alto sus miradas, en lugar de abatirlas, como suele hacerse, sobre las cosas de este mundo.
—SÃ, y en gran manera —dijo.
—Por tanto, ordenaremos también en gran manera a los ciudadanos de tu CalÃpolis[7] que no desprecién el estudio de la geometrÃa, tanto más cuanto que, además de esta ventaja principal, tiene otras que no son despreciables.
—¿Cuáles son? —preguntó.
—No sólo, por lo pronto, las relativas a la guerra, de que hablaste antes —dije yo—. Además, da al espÃritu facilidad para aprender las otras ciencias, y asà vemos que hay desde este punto de vista una completa diferencia entre el que está versado en la geometrÃa y el que no lo está.
—La diferencia es absoluta, por Zeus —dijo.
—Por lo tanto, ¿la estableceremos como segunda enseñanza para nuestros jóvenes alumnos?
—Establezcámosla.
X.—Y la astronomÃa será la tercera. ¿O no te parece bien?