La República
La República —Ya tenemos, pues, la segunda especie de hombre y de gobierno —dije yo.
—La tenemos.
VI.—Pasemos revista, como dice Esquilo, a otro hombre formado frente a otra ciudad,[9] y para seguir el mismo orden, comencemos por la ciudad.
—Conforme.
—El gobierno que corresponde examinar ahora creo que es la oligarquÃa.
—¿Qué clase de constitución llamas tú oligarquÃa?
—Entiendo una forma de gobierno donde el censo —dije yo— decide de la condición de cada ciudadano; donde los ricos, por consiguiente, ejercen el mando sin que los pobres participen de él.
—Comprendo —dijo.
—¿No deberemos decir, ante todo, cómo la timarquÃa se convierte en oligarquÃa?
—SÃ.
—Pues no hay nadie —segu×, por poca perspicacia que tenga, que no vea cómo se verifica la transición de la una a la otra.
—¿Cómo?