Menón
Menón SÓCRATES. —Ya ves qué maestro de virtud ha sido este hombre, que, según tu misma confesión, ocupa un lugar distinguido entre los más famosos del siglo precedente. Fijémonos en otro; en Aristides, hijo de Lisímaco. ¿Confesarás que este fue un hombre virtuoso?
ÁNITO. —Sí, y muy virtuoso.
SÓCRATES. —Aristides dio igualmente a su hijo Lisímaco una educación tan buena, como ninguna otra, en todo lo que depende de maestros; ¿y te parece que le haya hecho más hombre de bien que cualquiera? Tú le has tratado, y sabes lo que es[7]. Veamos, si quieres, a Pericles, este hombre de mérito tan extraordinario. Sabes que educó a dos hijos, Paralos y Jantipo.
ÁNITO. —Sí.