Parmenides
Parmenides PARMÉNIDES. —Y cada una de las ciencias en sÃ, es la ciencia de cada uno de los seres en sÃ; ¿no es asÃ?
SÓCRATES. —SÃ.
PARMÉNIDES. —¿Y la ciencia que está en nosotros, no será la ciencia de la verdad que está en nosotros? ¿Y cada una de las ciencias que están en nosotros, no será la ciencia de cada uno de los seres que están entre nosotros?
SÓCRATES. —Asà es preciso.
PARMÉNIDES. —¿Pero convienes ya en que no poseemos las ideas mismas, y en que no pueden estar en nosotros?
SÓCRATES. —No pueden.
PARMÉNIDES. —¿Pero no es por la idea de la ciencia en sÃ, por la que pueden ser conocidos los géneros en sà mismos?[11]
SÓCRATES. —SÃ.
PARMÉNIDES. —Idea que nosotros no poseemos.
SÓCRATES. —No.
PARMÉNIDES. —No conocemos ninguna idea, puesto que no participamos de la ciencia en sÃ.
SÓCRATES. —Parece que no.
PARMÉNIDES. —No conocemos lo bello en sÃ, ni el bien, ni ninguna de las cosas que consideramos como ideas existentes por sà mismas.
SÓCRATES. —Lo temo.