Parmenides
Parmenides PARMÉNIDES. —Muy bien. Por consiguiente, las ideas, que deben a sus relaciones recÃprocas el ser lo que ellas son, tienen su esencia con relación a ellas mismas y no a las cosas que nos rodean, sean copias, o de cualquier otra naturaleza; y de las que nosotros participamos y de donde tomamos nuestro nombre[9]. En cuanto a las cosas que nos rodean, y que se llaman con los mismos nombres que las ideas, no tienen relaciones sino entre sÃ, y no con las ideas; y deben su existencia a sà mismas, y no a las ideas que llevan estos nombres[10].
SÓCRATES. —¿Qué quieres decir con eso?
PARMÉNIDES. —Por ejemplo; si alguno es esclavo o dueño; esclavo, no será el esclavo del dueño en sÃ; ni dueño, el dueño del esclavo en sÃ; será el dueño o el esclavo de un hombre. Por el contrario; el señorÃo en sà se referirá a la esclavitud en sÃ; e igualmente la esclavitud al señorÃo. Pero las cosas, que están en nosotros, no tienen relaciones con las ideas, ni las ideas con nosotros; las ideas se refieren únicamente a las ideas; y las cosas, que nos rodean, únicamente a sà mismas. ¿Comprendes lo que quiero decir?
SÓCRATES. —Lo comprendo perfectamente.
PARMÉNIDES. —¿Luego la ciencia en sà es la ciencia de la verdad en s�
SÓCRATES. —Ciertamente.