Parmenides
Parmenides SÓCRATES. —Es un trabajo muy arduo el que me propones, Parménides; y no estoy seguro de comprenderlo bien. Pero ¿por qué no me desenvuelves tú alguna hipótesis, para darte mejor a entender?
PARMÉNIDES. —Sócrates, no es poca cosa la que pides, para un hombre de mi edad.
SÓCRATES. —Pero tú, Zenón, ¿por qué no tomas la palabra?
ZENÓN. —Sócrates, pidamos eso mismo a Parménides. No es cosa fácil el ejercicio de que habla; y quizá no conoces la tarea que quieres imponernos. Si hubiera aquà más gente, no deberÃa hacérsele esta petición; porque no le convendrÃa desarrollar esta materia delante de la multitud, sobre todo atendiendo a su edad.
Habiendo hablado de esta manera Zenón, Antifón citando a Pitodoro, refirió que este, Aristóteles y demás suplicaron a Parménides que les diera un ejemplo de lo que acababa de exponer, y que no se negara a ello. Entonces dijo: