Parmenides
Parmenides PARMÉNIDES. —En tanto que está contenido en las otras cosas, ¿no está en contacto con ellas? En tanto que contenido en sà mismo, no puede estar en contacto con las demás cosas, pero está en contacto consigo mismo, puesto que está contenido en sà mismo.
ARISTÓTELES. —Asà parece.
PARMÉNIDES. —Está por lo tanto en contacto consigo mismo y con lo demás.
ARISTÓTELES. —Está.
PARMÉNIDES. —Pero lo que está en contacto con una cosa, ¿no es indispensable que esté inmediato a la cosa con que toca, ocupando un lugar contiguo a aquel en que se encuentra la cosa tocada?
ARISTÓTELES. —Necesariamente.
PARMÉNIDES. —Por lo tanto, si lo uno debe estar en contacto consigo mismo, es preciso que esté colocado enseguida de sà mismo, ocupando el lugar contiguo a aquel en que se encuentra él mismo.
ARISTÓTELES. —Asà es preciso.
PARMÉNIDES. —Para que sucediera esto con lo uno, serÃa preciso que él fuese Dios, y que ocupase en el mismo instante dos sitios diferentes. Pero en tanto lo uno sea uno, esto repugna.
ARISTÓTELES. —En efecto, repugna.
PARMÉNIDES. —Es igualmente imposible a lo uno ser dos, y estar en contacto consigo mismo.
ARISTÓTELES. —Lo es.