Obras Morales y de Costumbres II
Obras Morales y de Costumbres II Mas, empezando de nuevo por el principio, hablemos sobre cada cosa por sí misma y, en primer lugar, sobre los ejercicios corporales apropiados a las gentes de letras, pues, así como aquel que decía que sobre la curación de los dientes no recetaba nada a los que habitaban junto al mar, del mismo modo también alguien podría decir que a los hombres de letras no habría que recetarles nada sobre los ejercicios corporales, ya que la costumbre de disputar cada día realizada con la voz es como un ejercicio admirable, no sólo para la salud, sino también para aumentar la fuerza, no para la atlética ni para la que aumenta las carnes y hace consistentes las partes externas, como las de un edificio, sino que proporciona a las partes más indisBpensables e importantes para la vida una fuerza interna y una verdadera energía. Y que la respiración da fuerza, lo demuestran los maestros de los gimnastas que ordenan a los atletas que resistan las fricciones y que retengan la respiración, poniendo en tensión las partes del cuerpo frotadas y sometidas a masajes.