Obras Morales y de Costumbres II
Obras Morales y de Costumbres II Por ello, en esas ocasiones, se debe disminuir la comida y el vino, o se debe suprimir completamente o tomar Den medio muy mezclado y muy inundado de agua sola, ya que por ser pendenciero y ardiente aumenta las perturbaciones del cuerpo y las hace más agrias, irrita las partes ya afectadas, necesitadas del alivio y el reposo que el agua proporciona. En efecto, si después de un trabajo penoso, de un esfuerzo y de un calor muy grande, incluso sin tener sed, bebemos simplemente agua caliente, sentiremos en nuestro interior relajamiento y suavidad. La humedad dél agua es mitigadora y moderada, en cambio la del vino posee Eun ímpetu muy grande y una fuerza ni saludable ni benigna con los recientes dolores. Y si alguno teme las acritudes y amarguras que algunos dicen que engendra el ayuno o, como los niños, piensa que es algo terrible no poderse sentar a la mesa antes de sentir la fiebre que sospecha que va a venir, el beber agua es el término medio más apropiado. En efecto, también al mismo Dioniso le ofrecemos muchas veces sacrificios sobrios[356], habituándonos muy bien a no desear siempre vino sin mezclar. Minos, también por dolor, abolió la música de la flauta y la corona en los sacrificios[357]. Sin embargo, sabemos que un alma apenada no sufre por la música de las flautas ni por las coronas, Fpero ningún cuerpo es tan fuerte com o para no sentir daño alguno si cuando está perturbado e inflamado se le echa vino.