Obras Morales y de Costumbres II
Obras Morales y de Costumbres II A las mujeres egipcias una costumbre heredada de sus antepasados les impedía usar calzado[455], para que permanecieran en casa. Si le quitas a la mayoría de las mujeres el calzado dorado, las pulseras, las ajorcas, los vestidos de púrpura y las perlas, se quedan en casa.
Téano[456], colocándose el manto alrededor de su cuerpo, enseñaba el brazo. Cuando alguien le dijo: «Hermoso brazo», ella le respondió: «Pero no público». Conviene que no sólo el brazo sino también el discurso de la mujer prudente no sean públicos; que ella sienta respeto y tenga cuidado de desnudar su palabra ante personas de fuera, ya que en la palabra se descubren los sentimientos, caracDteres y disposiciones de la que habla.
Fidias[457] representó a la Afrodita de los Eleatas[458] con un pie sobre una tortuga, queriendo decir que las mujeres deben cuidar la casa y guardar silencio. En verdad, conviene o bien que hable a su marido o bien a través de su marido, no molestándose si a través de una lengua extraña produce, como el tocador de flauta, un sonido más digno.