Obras Morales y de Costumbres II
Obras Morales y de Costumbres II Esto no sucede de una manera tan simple, sino cuando las diferencias y celos hacia sus maridos abren a tales muFjeres no sólo las puertas sino también los oídos. Por tanto, conviene entonces, sobre todo, que la mujer sensata cierre sus oídos y se guarde de la murmuración, para no añadir fuego al fuego[466], y tenga presente aquel dicho de Filipo[467]. En efecto, se dice que éste, animado por sus amigos contra los griegos, porque, a pesar de ser bien tratados, hablaban aún mal de él, les respondió: «¿Qué sucedería entonces si los tratásemos mal?». Así pues, cuando las amigas chismosas le digan: «Tu marido te hace sufrir, aunque tú lo amas y eres una mujer honrada». Ella les debe res144Aponder: «¿Qué sucedería, entonces, si yo lo odiara y me portase mal con él?».
El amo de un esclavo fugitivo, al verlo al cabo de algún tiempo, se puso a perseguirlo. Como se le escapase y se refugiara en un molino, exclamó: «¿Dónde habría querido yo encontrarte mejor que aquí?»[468]. Así pues, la mujer que por celos vaya a proponer por escrito la separación y se sienta muy enfadada, que se diga a sí misma: «¿De qué manera se alegraría más dé verme mi rival y haciendo qué cosa, que si me ve que estoy triste y peleada con mi marido y que he abandonado mi propia casa y mi lecho?».