Obras Morales y de Costumbres II
Obras Morales y de Costumbres II llama a la vieja bruja y sumérgete a ti mismo en el mar[765], y, sentándote en la tierra, permanece allí todo un día[766].
Oh griegos que habéis adoptado torpes costumbres bárbaras[767]
a causa de la superstición, como mancharse de lodo, revolcarse en el fango[768], festejar el sábado[769], echar sobre la tierra el rostro[770], sentarse torpemente delante de los dioses y postraciones inauditas[771].
Los que tenían interés por salvar la música antigua ordenaban a los tocadores de cítara cantar correctamente con la boca, y nosotros pedimos que se ruegue a los dioses con la boca pura y justa, y no observar si la lengua de Blas víctimas puesta sobre las entrañas está limpia y derecha[772], mientras, torciendo y ensuciando la nuestra con nombres extraños y palabras bárbaras[773], deshonramos y transgredimos la dignidad divina y ancestral de nuestra veneración a los dioses. Pero el poeta cómico[774] no habló sin gusto en cierta ocasión, al referirse a los que adornan con oro y plata sus lechos:
Lo único que los dioses nos dieron gratis,
el sueño, ¿por qué te lo haces costoso a ti mismo?