Obras Morales y de Costumbres II
Obras Morales y de Costumbres II Ninguna de estas cosas se encuentra en el ateÃsmo, pero su ignorancia es penosa, y el despreciar y el estar ciego en cosas tan importantes es una gran desgracia para el alma, pues es como si hubiera sufrido la extinción de lo más brillante y más excelente de sus numerosos ojos, el conociBmiento de la divinidad, pero, como ya se ha dicho, no se encuentran directamente en esta opinión lo pasional, ulceroso, perturbador y envilecedor. Platón[789] dice que la música[790], la creadora de la armonÃa y del orden, fue dada a los hombres por los dioses, no para molicie y halago de los oÃdos, sino que se encuentra allà para volver de nuevo a su orden y contrarrestar debidamente la perturbación y el extravÃo de los ciclos y armonÃas del alma, que en el cuerpo, por falta de cultura y elegancia, se llena de arrogancia de muchas maneras a causa de la intemperancia y el error.
CCuantas cosas no ama Zeus —dice PÃndaro— se asustan cuando la voz escuchan de las Piérides[791],