Obras Morales y de Costumbres II
Obras Morales y de Costumbres II teniendo la mano sobre el arado; y Homero [823] dice que Ayante, cuando estaba a punto de entablar un combate singular con Héctor, exhortaba a los griegos a que pidiesen a los dioses por él, y luego, mientras ellos rogaban, se ponía la armas. Y también Agamenón, cuando ordenabaC a los guerreros
que cada uno afile bien su lanza y coloque bien su escudo[824],
suplicaba, a la vez, a Zeus:
concédeme arrasar el palacio de Príamo[825],
pues dios es la esperanza para el valor, no pretexto para la cobardía. Pero los judíos[826], porque era sábado[827], sentados con sus vestidos nuevos, mientras los enemigos colocaban escaleras y tomaban los muros, no se levantaron, antes bien permanecieron enredados en su superstición como en una red[828].