Obras Morales y de Costumbres II
Obras Morales y de Costumbres II Pues es propio de hombres educados e inteligentes ser la misma persona ante lo que nos parece buena fortuna, y 103Amantener con nobleza una postura apropiada frente a la adversidad. Es un trabajo propio de la prudencia o bien estar en guardia contra el mal que nos ataca, o, cuando nos ha atacado, enderezarlo, o reducirlo al mínimo o proveerse a sí mismo de una paciencia viril y noble para soportarlo, ya que también la prudencia se ocupa del bien de cuatro modos: adquiriendo los bienes, guardándolos, aumentándolos o empleándolos sabiamente. Éstas son las leyes de la prudencia y de otras virtudes de las que hay que hacer uso en ambos casos[97]. Pues
no existe un hombre que sea feliz en todo[98],
y por Zeus,B
lo que es necesario para ti no es posible hacer que no sea necesario[99].
En efecto, igual que en las plantas hay momentos de fertilidad y momentos de esterilidad, y en los animales hay momentos de fecundidad extraordinaria y momentos de infecundidad, y en el mar hay calmas y tempestades, del mismo modo en nuestra vida hay muchas y variadas circunstancias que conducen a los hombres a suertes contrarias. Contemplándolas uno podría decir con razón:
Oh Agamenón, no te engendró
Atreo para que disfrutaras de todos los bienes.