Obras Morales y de Costumbres II
Obras Morales y de Costumbres II Nada más desgraciado que el hombre alimenta la tierra.
Pues nunca, dice, sufrirá mal alguno en el futuro,
mientras los dioses le proporcionen valor y sus miembros puedan moverse.
Pues precisamente cuando los dioses bienaventurados le envÃan desgracias,
también las soporta, contra su voluntad, con ánimo sufrido[117].E
y
Pues tal es el espÃritu de los hombres mortales,
semejante al dÃa que les trae el padre de hombres y dioses[118].
y en otros pasajes:
Magnánimo hijo de Video, ¿por qué me preguntas mi linaje?
Cual el linaje de las hojas, tal es también el de los hombres.
En efecto, a las hojas, a las unas el viento esparce en tierra y a otras el bosque
al florecer las hace brotar y llega la estación de la primavera.
Asà es el linaje de los hombres; el uno nace y el otro perece[119].