Obras Morales y de Costumbres II
Obras Morales y de Costumbres II cambiando el curso de la naturaleza para no morir.
Sería necesario que ellos, cuando ya no sirvan a su tierra,
muriendo, se marchasen y no fueran un obstáculo para los jóvenes[185].
Y Mérope impresiona a los espectadores cuando, pronunciando palabras propias de un hombre, se expresa así:
DNo se me han muerto los hijos a mí sola entre los humanos
ni me quedé yo sola sin esposo, sino que otras muchas
han llevado una vida igualmente dolorosa[186].
En efecto, se podrían unir acertadamente a estos versos los siguientes:
¿Dónde están ahora aquellas magnificencias?,
¿dónde está el gran soberano de Lidia, Creso,
o Jerjes, que unció la violenta garganta del mar Helesponto?
Todos se fueron al Hades y a las moradas del Olvido[187],
pereciendo sus riquezas juntamente con sus cuerpos.