Obras Morales y de Costumbres II
Obras Morales y de Costumbres II Observamos, en efecto, por todas partes que el puesto más elevado lo ocupa más una buena ocasión que una vejez feliz[192]. Sin duda también entre los árboles son mejores los que producen en un corto espacio de tiempo mayores cosechas de frutos y entre los animales, aquellos de los Cque en un espacio de tiempo no largo obtenemos una mejor utilidad para nuestra vida. En verdad las palabras «largo» y «corto» parece que no se diferencian en nada, si las comparamos con la eternidad. Pues mil o diez mil años, según Simónides[193], son un instante indeterminado, más aún, una fracción, la más breve, de un instante. Pues también en el caso de aquellos animales que cuentan que viven junto a las costas del Mar Negro[194] y que tienen una existencia de un dÃa, ya que nacen por la mañana, alcanzan su madurez a mediodÃa y por la tarde envejecen y llegan al fin de su vida, si tuvieran un alma humana y racional, ¿no les sucederÃa también, en cierto modo, a cada uno de aquéllos lo mismo, de tal forma que los que Dmuriesen antes del mediodÃa provocarÃan lamentos y lágrimas, mientras que los que viviesen todo un dÃa se considerarÃan felices? La medida de la vida, pues, es su perfección no la extensión de su tiempo.