Obras Morales y de Costumbres II
Obras Morales y de Costumbres II imponiéndome a mà mismo el exilio de mi patria,
muertes prematuras y otras formas del mal,
para que, si me sucedÃa alguna de las cosas que sospechaba en mi mente,
no me hiciera más daño por ocurrirme sin esperarla[196].
Pero los hombres más innobles y que no están ejercitados no son capaces de dedicarse alguna vez a la reflexión de Ealguna de las cosas convenientes y útiles, sino que se desvÃan hacia sufrimientos peores, castigando su cuerpo inocente y obligando, como dice el poeta Aqueo[197], a lo que está sano a participar de su dolor.