Obras Morales y de Costumbres II
Obras Morales y de Costumbres II MOSQUIÓN.— Asà pues, Zeuxipo, ayer te deshiciste de Glauco, el médico, cuando querÃa hablar de filosofÃa con vosotros.
ZEUXIPO.— No, mi querido Mosquión, yo no me deshice de él, ni él querÃa hablar de filosofÃa con nosotros, sino que yo lo evité por miedo a ofrecerle una oportunidad a una persona amante de la disputa. Pues en medicina el hombre, como dice Homero:C
Él solo vale por muchos otros[281]
pero no está bien dispuesto para la filosofÃa, sino que en sus razonamientos hay siempre cierta aspereza y desagrado. Hace poco se acercó a nosotros como un enemigo, chillando, ya desde lejos, que era una tarea ni pequeña ni apropiada para nosotros, que significaba por nuestra parte una confusión de las barreras de las ciencias habernos atrevido a discutir sobre la manera de vivir saludablemente. Pues afirmaba que los temas de los filósofos y los de los médicos están tan «lejos» unos de los otros como «las fronteras» de algunos «misios y frigios[282]», y algunas de las cosas que habÃan sido formuladas por nosotros, no con mucho cuidado, pero ciertamente no sin utilidad, repitiéndolas, las denostaba.
MOSQU.— Pero yo, Zeuxipo, de éstas y otras cosas serÃa gustosamente un oyente atento sin duda.