El ángel de lo raro. Extravagancia.
El ángel de lo raro. Extravagancia. Este infolio de cuatro páginas, feliz obra Que ni siquiera los poetas critican Cuando mi atención se despertó a la vista del siguiente párrafo:
Los caminos de la muerte son numerosos y extraños. Un periódico londinense se ocupa del singular fallecimiento de un individuo.
Jugaba éste a soplar el dardo, juego que con-siste en clavar en un blanco una larga aguja que sobresale de una pelota de lana, todo lo cual se arroja soplándolo con una cerbatana.
La vÃctima colocó la aguja en el extremo del tubo que no correspondÃa y, al aspirar con violencia para juntar aire, la aguja se le metió por la garganta, llegando a los pulmones y ocasionándole la muerte en pocos dÃas.
Al leer esto, me puse furioso sin saber exactamente por qué.
-Este artÃculo –exclamé- es una desprecia-ble mentira, un triste engaño, la hez de las invenciones de un escritorzuelo de a un peni-que la lÃnea, de un pobre cronista de aventu-ras en el paÃs de Cucaña. Individuos tales, sabedores de la extravagante credulidad de nuestra época, aplican su ingenio a fabricar imposibilidades probables… accidentes extra-
