El cuervo y otros poemas
El cuervo y otros poemas Las enramadas donde veo,
en sueños, las más variadas
aves cantoras, son labios y son
tus musicales palabras susurradas.
Tus ojos, entronizados en el cielo,
caen al fin desesperadamente
¡oh Dios!, en mà funérea mente
como luz de estrellas sobre un velo.
Oh, tu corazón… suspiro al despertar
y duermo para soñar hasta que raya el dÃa
en la verdad que el oro jamás podrá comprar
y en las bagatelas que sà podrÃa.
