El cuervo y otros poemas
El cuervo y otros poemas ¡Querida! Entre todas las penas
que jalonan mí senda terrenal
(triste senda sin apenas
una mísera rosa en el brocal),
mi espíritu, soñando cosas buenas
de ti, encontró tranquilidad
y un oasis de edénicas arenas.
Por eso cuando evoco tu recuerdo
veo una isla remota y encantada
en medio de un océano revuelto;
una isla que, a pesar de estar rodeada
por temibles borrascas y por vientos,
luce siempre sonriente y despejada
hasta en los peores momentos.
