El cuervo y otros poemas
El cuervo y otros poemas Por un camino oscuro y yermo
que asolan ángeles enfermos,
donde Noche es el icono
que reina erguido en su negro trono,
he llegado aquí como pude
desde esa última y brumosa Tule;
¡desde un clima salvaje, sublime y reacio
que mora fuera del tiempo y el espacio!
Valles sin fondo y ríos sin cauces
y grietas y cuevas y titánicos sauces
cuyas formas al hombre escamotean
las lágrimas que por doquier gotean;
montañas que hunden sus laderas
en mares abruptos, sin riberas;
mares que elevan sus olas airadas
hacia los cielos envueltos en llamas;
lagos que extienden, sin cesar, a espuertas
sus aguas solitarias, solitarias y muertas,
sus aguas quietas, quietas y heladas
debido a la nieve de los lirios y calas.
Junto a los lagos que a espuertas
extienden sus aguas solitarias y muertas,
sus aguas tristes, tristes y heladas
debido a la nieve de los lirios y calas;
junto a las montañas, cerca del río
y de su murmullo eterno y sombrío;
