El cuervo y otros poemas
El cuervo y otros poemas I
Escuchad los trineos y sus campanas:
¡son plateadas!
i Cuánta diversión prometen sus tonadas!
¡Qué graciosas tintinean
en el gélido aire vespertino!
Y las deliciosas estrellas
incontables parpadean,
alegrando el cielo cristalino,
al compás, compás, compás,
como un rúnico rimar,
del refrán que musical emana
de las campanas, campanas, campanas,
campanas, campanas;
del tañido y repicar de las campanas.
II
Escuchad las dulces y nupciales campanas:
¡son doradas!
¡Qué mundo de dicha anuncian excitadas!
¡Cómo llenan de deleite con sus trinos
el aÃre fragante y vespertino!
De las auroleadas notas,
sin desentonar ninguna,
¡qué canción nÃtida flota
hasta la tórtola que escucha absorta,
encumbrándose en la luna!
¡Oh, qué eufónico torrente se desgrana
