El cuervo y otros poemas
El cuervo y otros poemas se han ido con la fiebre
que enloquecía mi mente…
Esa fiebre llamada «vida»
que abrasaba mi mente.
Mas de todas las torturas,
esa la peor mitigó…
Mitigó la sed horrible
que a beber me empujó
de las aguas naftalinas
del río de la pasión…
He bebido de un agua
que todo lo sació…
Un agua que surge
de un torrente bajo el suelo,
cantarina y alegre
como arrullo del cielo…
De una gruta escondida
a pocos metros del suelo.
No digáis sin fundamento
ni particular provecho
que mi alcoba es sombría
y ceñido mi lecho;
pues nunca nadie ha dormido
en jergón menos estrecho…
Quien duerme ha de soñar
en este tipo de lecho.
Espíritu atormentado,