El cuervo y otros poemas
El cuervo y otros poemas aquí cómodo reposas
olvidando, o tal vez nunca
lamentando, tus rosas…
Tus antiguas inquietudes
de mirtos y de rosas.
Pues ahora, mientras yaces
apacible, interpretas
que te envuelve un perfume
más sagrado, de violetas…
Un olor de romero
combinado con violetas…
Con rudas y con hermosas
y puritanas violetas.
Y así yaces feliz,
bañado por la riqueza
de la verdad de ensueño
de Annie y de su belleza…
Y sus trenzas delicadas
te bañan con su tibieza.
Ella, tierna, me ha besado,
dulces caricias me ha hecho
y yo me he ido quedando
adormecido en su pecho…
Profundamente dormido
en el edén de su pecho.
Al extinguirse la luz
me ha arropado, maternal,