El Sistema del doctor Alquitrán y el profesor Pluma
El Sistema del doctor Alquitrán y el profesor Pluma —¡Me asombra usted! —exclamé, mirando con aire interrogativo a Monsieur Maillard.
—¡Ja, ja, ja! —rió este caballero—. ¡Ja, ja, ja; je, je, je; ji, ji, ji! ¡Excelente! No tiene por qué asombrarse, amigo mÃo. Nuestro compañero es todo un ingenio… un drôle… No hay que tomarlo al pie de la letra.
—También —dijo otro de los comensales— estaba Bouffon-Le Grand, un tipo extraordinario a su modo. El amor lo trastornó, y se creÃa dueño de dos cabezas. SostenÃa que una de ellas era la de Cicerón, mientras la otra estaba compuesta; vale decir que era la de Demóstenes desde la frente a la boca, y la de Lord Brougham, de la boca al mentón. No es imposible que estuviera equivocado, pero lo hubiese convencido a usted de lo contrario, pues era hombre de grandÃsima elocuencia. TenÃa verdadera pasión por la oratoria y no podÃa dejar de manifestarla. Por ejemplo, solÃa saltar sobre la mesa, en esta forma, y…
En este momento, alguien que se hallaba al lado del que hablaba le puso la mano en el hombro y le susurró unas palabras al oÃdo; inmediatamente el otro guardó silencio y se dejó caer en su asiento.