Eureka
Eureka Teniendo presente la idea que podemos habernos forjado, por débil que sea, del intervalo entre el Sol y la estrella 61 de Cisne, recordemos que este intervalo, aunque indeciblemente vasto, puede considerarse como el intervalo medio entre las incontables multitudes de estrellas que componen ese grupo o «nebulosa» al cual nuestro sistema, así como el de la estrella 61 de Cisne, pertenece. En realidad he consignado el caso con gran moderación; tenemos excelentes razones para creer que la estrella 61 de Cisne es una de las más cercanas, y, por lo tanto, para concluir, al menos por el momento, que su distancia con respecto a nosotros es menor que la distancia media entre estrella y estrella en el magnífico grupo de la Vía Láctea.
Y aquí una vez más, la última, parece oportuno insinuar que, aun en este caso, hemos estado hablando de insignificancias. Dejemos de maravillarnos del espacio entre estrella y estrella, tanto en nuestro grupo como en cualquier otro particular, y volvamos más bien nuestro pensamiento hacia los intervalos entre grupo y grupo, en el grupo del universo que todo lo incluye.
Ya he dicho que la luz marcha a una velocidad de