Eureka
Eureka Sin embargo, por medio de observaciones maravillosamente minuciosas y cautas efectuadas con nuevos instrumentos durante muchos años laboriosos, Bessel, muerto no hace mucho, logró determinar últimamente la distancia de seis o siete estrellas; entre otras, la de la estrella número 61 de la constelación del Cisne. La distancia en este último caso verificado es 670.000 veces la del Sol, la cual, se recordará, es de 95 millones de millas. La estrella 61 del Cisne está entonces a 64 trillones de millas de nosotros, o sea más de tres veces la distancia asignada, como la menor posible, a Alfa de Lira.
Si intentamos representarnos este intervalo con ayuda de cualquier consideración de velocidad, como lo hicimos cuando tratamos de estimar la distancia a la Luna, debemos descartar por insignificantes la velocidad de una bala de cañón o la velocidad del sonido. La luz, no obstante, de acuerdo con los últimos cálculos de Struve, avanza a una velocidad de 167.000 millas por segundo. El pensamiento mismo no puede recorrer este intervalo con más rapidez, si es que en realidad puede atravesarlo. Sin embargo, para llegar de la estrella 6l de Cisne hasta nosotros, aun a esta inconcebible velocidad, la luz tarda más de diez años; y, en consecuencia, si la estrella desapareciera en este momento del universo, durante diez años continuaría titilando, no oscurecida en su paradójico esplendor.