Eureka
Eureka Sin embargo, quizá sea en no pequeño grado nuestra tendencia a lo continuo, a lo analógico, en el caso presente a lo simétrico en especial, lo que nos ha descarriado. Y, en realidad, el sentido de lo simétrico es un instinto en el cual puede confiarse casi ciegamente. Es la esencia poética del universo, del universo que, en la perfección de su simetría, no es sino el más sublime de los poemas. Ahora bien, la simetría y la consistencia son términos reversibles; en consecuencia, la Poesía y la Verdad son una sola cosa. Una cosa es consistente en razón de su verdad; una verdad lo es en razón de su consistencia. Una perfecta consistencia, repito, no puede ser sino una absoluta verdad. Podemos dar por seguro, entonces, que el hombre no puede errar mucho o por largo tiempo si se deja guiar por este instinto poético que he afirmado verdadero por ser simétrico. Debe cuidarse, sin embargo, de que al perseguir con demasiada imprudencia la simetría superficial de formas y movimientos, no pierda de vista la simetría realmente esencial de los principios que los determinan y los gobiernan.