Eureka
Eureka Pues bien, Aries Tottle floreció soberano hasta el advenimiento de un tal Hog, apodado ‘el pastor de Ettrick’ [4], quien predicó un sistema completamente distinto que llamó a posteriori o inductivo. Su sistema lo referÃa todo a la sensación. ProcedÃa mediante la observación, el análisis y la clasificación de los hechos —instantiae Naturae, como los llamaba con cierta afectación—, disponiéndolos en leyes generales. En una palabra, mientras el método de Aries descansaba en los noumena, el de Hog dependÃa de los phenomena, y tan grande fue la admiración suscitada por este último sistema, que desde su primera aparición Aries cayó en un descrédito general. Al fin, sin embargo, volvió a ganar terreno y le fue permitido compartir el imperio de la filosofÃa con su rival más moderno; los sabios se contentaron con proscribir a cualquier otro competidor presente, pasado y por venir; pusieron fin a toda controversia sobre el tema con la promulgación de una ley rigurosa, en virtud de la cual los caminos aristotélico y baconiano eran, y en rigor debÃan serlo, las únicas sendas posibles del conocimiento. Baconiano, lo sabrá usted, mi querido amigo» (añade el autor en este punto) «era un adjetivo inventado como equivalente de Hogiano, al mismo tiempo más noble y más eufónico.