Eureka

Eureka

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Nuestros antepasados no tenían más derecho para hablar de certeza cuando seguían, con ciega confirma, la senda a priori de los axiomas, la senda del Carnero. En innumerables puntos esta senda era tan poco recta como el cuerno de un carnero. La simple verdad es que los aristotélicos levantaron sus castillos sobre una base menos segura que el aire, pues cosas tales como los axiomas nunca han existido ni tienen posibilidad alguna de existir. Han de haber sido muy ciegos, en verdad, para no verlo o por lo menos sospecharlo, pues, aun en sus días, muchos de los ‘axiomas’ durante largo tiempo aceptados habían sido abandonados: ex nihilo nihil fit, por ejemplo, una cosa no puede actuar allí donde no está, y no puede haber antípodas, o las tinieblas no pueden provenir de la luz. Estas y otras numerosas proposiciones similares, primitivamente aceptadas sin vacilación como axiomas o verdades innegables, eran consideradas, aun en el período del que hablo, absolutamente insostenibles. ¡Cuán burdas eran, pues esas gentes que insistían en apoyarse sobre una base cuya pretendida inmutabilidad tantas veces se había manifestado mutable!






👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker