La Máscara de la Muerte Roja
La Máscara de la Muerte Roja Cuando la mirada del prÃncipe Próspero se detuvo en este espectro (que se paseaba lento y solemne, como para dar mayor empaque a su figura), se le notó una convulsión, en un primer momento con un fuerte estremecimiento de horror o repugnancia; pero enseguida, el rostro se le encendió de ira.
¿Quién se ha atrevido… ? preguntó con voz ronca a los cortesanos que le acompañaban—: ¿Quién se ha atrevido a insultarnos con esta burla blasfema? ¡Cogedle y quitadle la máscara, y asà sabremos a quien hay que colgar de una almena al amanecer!
Cuando pronunció estas palabras, el prÃncipe Próspero se hallaba en el salón azul, que daba al oriente. Y su eco recorrió alto y claro las siete estancias, porque el prÃncipe era un hombre robusto y osado, y un gesto suyo habÃa acallado ya la música.