Narracion de Arthur Gordon Pym
Narracion de Arthur Gordon Pym Pasó largo rato antes de que pudiera convencer a mis pobres compañeros de que nuestras esperanzas se habían visto una vez más cruelmente defraudadas. A todas mis afirmaciones contestaban con gestos y miradas que parecían burlarse de mis palabras. La conducta de Augustus me afectó especialmente. A pesar de todo lo que le decía, persistió en sostener que el barco se acercaba rápidamente a nosotros, y se puso a hacer preparativos para el trasbordo. Como viera un montón de algas flotando cerca del bergantín, sostuvo que era la chalupa del barco y trató de arrojarse al mar, aullando y clamando de una manera desgarradora, tanto que impedí por la fuerza que se tirara al agua.
Una vez que se calmaron un tanto, seguimos mirando el barco hasta que se hubo perdido de vista. El tiempo se estaba poniendo brumoso y soplaba un ligero viento. En el mismo instante en que el buque desapareció en el horizonte, Parker se volvió hacia mí con una expresión que me hizo estremecer. Había en él un aire de seguridad y dominio que jamás le había notado, y antes de que abriera la boca mi corazón me dijo lo que él iba a decirme. Propuso, en pocas palabras, que uno de nosotros muriera para salvar la vida de los demás.