Narracion de Arthur Gordon Pym
Narracion de Arthur Gordon Pym En cumplimiento de mi plan de disimulo, me vi obligado necesariamente a interrumpir mi frecuentación de Augustus, quien pasaba gran parte del día a bordo del Grampus, ocupado en algunas instalaciones que su padre necesitaba en la cabina y en la bodega. De noche, sin embargo, nos reuníamos para conferenciar y hablar de nuestras esperanzas. Más de un mes pasó en esta forma, sin que diéramos con ningún plan aceptable, hasta que Augustus me anunció que había encontrado la solución. Tenía yo un pariente en New Bedford, llamado Ross, en cuya casa solía pasar dos o tres semanas de tiempo en tiempo. El bergantín debía zarpar a mediados de junio (del año 1827), y decidimos que uno o dos días antes de que se hiciera a la mar mi padre recibiría una carta de Mr. Ross tal como solía suceder en casos parecidos, invitándome a pasar una semana en compañía de sus hijos Robert y Emmet. Augustus se encargaría personalmente de la redacción y la entrega de la carta. Una vez que, de acuerdo con las apariencias, hubiese yo partido para New Bedford, me encontraría con mi compañero, quien tendría listo un escondrijo en el Grampus. Augustus me aseguró que sería lo bastante confortable como para pasar varios días en él, durante los cuales no debería asomarme para nada. Cuando el bergantín se hubiera alejado lo bastante como para que toda posibilidad de regreso quedara descartada, llegaría el momento de instalarme con toda comodidad en la cámara; en cuanto a su padre, reiría de todo corazón por la jugarreta. Por lo demás no dejaríamos de cruzarnos con diversos barcos, uno de los cuales se encargaría de llevar una carta que explicara mi aventura a mis padres.