Narracion de Arthur Gordon Pym
Narracion de Arthur Gordon Pym Al despertar, mis ideas eran extrañamente confusas, y pasó un tiempo antes de que pudiera recordar las diversas circunstancias de mi situación. Paulatinamente, sin embargo, llegué a reconstruirlas todas. Encendiendo una luz miré el reloj, pero se había parado y no me quedaba manera alguna de saber cuánto había dormido. Sentía las piernas acalambradas, y me vi precisado a buscar alivio manteniéndome de pie entre los cajones. Pronto descubrí que sentía un hambre devoradora, y me acordé de la pierna de carnero, parte de la cual había comido antes de dormirme y me había parecido excelente. ¡Cuál no sería mi asombro al descubrir que se hallaba en total estado de putrefacción! Esta circunstancia me inquietó profundamente, pues al vincularla con la extraña confusión mental que había sentido al despertar, me hizo suponer que había dormido durante un período de tiempo insólitamente prolongado. La atmósfera enrarecida de la bodega podía tener algo que ver con eso, y resultaría finalmente muy peligrosa. Me dolía la cabeza de un modo horrible; parecíame que respiraba con dificultad, y me oprimían multitud de sensaciones ominosas. Pero a pesar de esto no podía atreverme a abrir la trampa o causar alguna otra perturbación, de manera que me limité a dar cuerda al reloj y a tratar de tranquilizarme lo mejor posible.