Narracion de Arthur Gordon Pym
Narracion de Arthur Gordon Pym Lo único que me quedaba por hacer era volverme a mi escondite y, una vez allí, entregarme a mi triste destino, o tratar de serenarme y analizar las posibilidades de escapar en otra forma. Me puse inmediatamente en marcha y, después de incontables dificultades, logré llegar a mi refugio. Cuando me dejé caer sobre el colchón en el colmo del agotamiento, Tigre se acostó cuan largo era a mi lado, y pareció deseoso de consolarme con sus caricias, como si me urgiera a soportar con valor mis desgracias.