Narracion de Arthur Gordon Pym
Narracion de Arthur Gordon Pym El horror y la desesperación más indescriptibles cayeron sobre mÃ. En vano traté de razonar sobre las probables causas de que me hubieran sepultado en vida. Imposible me era hilvanar coherentemente mis ideas, y, dejándome caer al suelo, me entregué sin resistencia a las más siniestras imaginaciones, en las cuales predominaban la idea de la horrible muerte por falta de agua, por hambre o por asfixia. Poco a poco, sin embargo, retomó a mà alguna presencia de ánimo. Me enderecé y, tanteando con los dedos hasta encontrar las junturas de la trampa, traté de mirar de cerca para asegurarme si por ellas se filtraba algo de luz del camarote. No encontré más que tinieblas. Hice pasar la hoja del cortaplumas por una de las junturas, hasta tropezar con un obstáculo duro. Raspándolo con la punta de la hoja, comprobé que se trataba de una sólida masa de hierro; pero, a causa de ciertas ondulaciones de la superficie, que se advertÃan al pasar la hoja, deduje que se trataba de una cadena de ancla.