Narracion de Arthur Gordon Pym
Narracion de Arthur Gordon Pym Decidido a enviarme un mensaje, Augustus pensó en la manera de escribirlo. Un viejo escarbadientes se convirtió en una pluma, a pesar de la dificultad de valerse solamente del tacto, ya que el entrepuente estaba completamente en tinieblas. En cuanto al papel, Augustus lo obtuvo arrancando la parte en blanco de una carta, duplicado de la falsa carta de Mr. Ross. La misma debió haber sido enviada, pero como la escritura no estaba lo bastante bien imitada, Augustus escribió otra y, afortunadamente, metió la primera en el bolsillo de su chaqueta, donde quedó olvidada. Sólo faltaba ahora la tinta, y para ello mi amigo se hizo un ligero corte en el dorso de un dedo, justamente encima de la uña, sabedor de que esa parte sangra siempre copiosamente. Escribió entonces lo mejor que pudo en tales circunstancias. Me explicaba brevemente que había habido un motín, que el capitán Barnard había sido abandonado en alta mar, y que no tardaría en llevarme provisiones, pero que no hiciera la menor tentativa de asomarme. «He escrito esto con sangre… Tu vida depende de que sigas escondido», eran las palabras finales.