Dias de lectura
Dias de lectura Si en ese momento entra por la ventana y la importuna mientras habla con nosotros la canción de un viandante, el timbre de un ciclista o la fanfarria lejana de un regimiento en marcha, todo ello resuena claramente en nuestros oídos (como para mostrarnos que es ella la que está junto a nosotros, con todo lo que la rodea en ese momento, lo que alcanza a su oído y distrae su atención) —detalles de verdad, ajenos al tema, inútiles en sí mismos, pero tanto más necesarios para revelarnos toda la evidencia del milagro— rasgos sobrios y encantadores de color local, descriptivos de la calle y el camino provinciano a los que da su casa; semejantes a los que elegiría un poeta cuando desea, al hacer vivir a un personaje, evocar un ambiente a su alrededor.