Dias de lectura
Dias de lectura Su voz nos habla, está ahÃ, pero ¡qué lejos! Cuántas veces la habré escuchado con angustia, como si ante esta imposibilidad de ver, sin pasar por largas horas de viaje, a aquella cuya voz estaba tan cerca de mi oÃdo, sintiera mejor la decepción que alberga la apariencia de la cercanÃa más dulce y a qué distancia podemos estar de las cosas amadas en el momento en que nos parece que sólo tendrÃamos que extender la mano para retenerlas. Presencia real —esta voz tan cercana— en la separación efectiva. Pero también anticipación de una separación eterna. Muchas veces, al escucharla asà sin verla, a aquella que me hablaba desde tan lejos, me pareció que esta voz clamaba desde las profundidades de las que no se vuelve y conocà la ansiedad que me invadirÃa un dÃa, cuando una voz vuelva asÃ, sola, sin estar atada a un cuerpo que no volveré a ver, murmurando a mi oÃdo palabras que hubiera querido besar al pasar por unos labios que ya son polvo para siempre.