Dias de lectura
Dias de lectura Decía que antes de decidirnos a leer, tratamos de seguir hablando, de llamar por teléfono, pedimos un número tras otro. Pero a veces las Hijas de la Noche, las Mensajeras de la Palabra, las Diosas sin rostro, las Guardianas caprichosas, no quieren o no pueden abrimos las puertas de lo Invisible, el Misterio que reclamamos permanece sordo, el venerable inventor de la imprenta y el joven príncipe amante de pintura impresionista y chófer —¡Gutenberg y Wagram!— que invocan incansables dejan nuestras súplicas sin respuesta. Entonces, como no podemos ir de visita, como tampoco podemos recibir, como las Damas del Teléfono no nos pueden comunicar, nos resignamos a callar: leemos.