Dias de lectura
Dias de lectura Bragance, ya conocemos a este pajarraco.
Muy orgulloso tiene que ser
para cargar con un nombre así.
¿Es que no se puede llamar como todo el mundo?
Pero el poeta, si es sincero, no comparte este jolgorio y, con los ojos puestos en el pasado que le descubren estos nombres, responderá con Verlaine:
Veo y oigo muchas cosas
en su nombre carolingio.
Un pasado muy amplio, quizá. Me gustaría pensar que estos nombres que sólo han llegado hasta nosotros en ejemplares escasos, gracias al amor por las tradiciones de algunas familias, fueron en otros tiempos nombres extendidos —tanto entre los villanos como entre los nobles— y que así, a través de las escenas ingenuamente coloreadas de linterna mágica que nos presentan estos nombres, no sólo vemos al poderoso señor de la barba azul o a su hermana Ana en la torre, sino al campesino encorvado sobre la hierba que verdea y los soldados cabalgando por las carreteras llenas de polvo del siglo XIII.