La fugitiva

La fugitiva

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

En cuanto a Gilberte, todas las personas que la querían y sentían un poco de amor propio en su lugar no habrían podido alegrarse del cambio de disposiciones de la duquesa para con ella, salvo pensando que Gilberte, al rechazar desdeñosamente iniciativas amistosas que llegaban después de veinticinco años de ultrajes, había podido por fin vengar estos últimos. Lamentablemente, los reflejos morales no son siempre idénticos a lo que el sentido común se imagina. Quien por una injuria intempestiva ha creído perder para siempre sus ambiciones ante una persona que le interesa las salva, al contrario, con ella. Gilberte, bastante indiferente para con las personas que eran amables con ella, no cesaba de pensar con admiración en la insolente Sra. de Guermantes, de preguntarse por las razones de esa insolencia, e incluso en cierta ocasión había querido escribir —cosa que habría hecho morir de vergüenza ajena a todas las personas que le tenían algo de amistad— a la duquesa para preguntarle qué tenía contra una joven que nada le había hecho. Los Guermantes habían adquirido, para ella, unas proporciones que su nobleza no habría bastado para darles. Los ponía por encima no sólo de toda la nobleza, sino incluso de todas las familias reales.




👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker