La fugitiva

La fugitiva

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Varios de los palacios del Gran Canal estaban transformados en hoteles y —por gusto por el cambio o por amabilidad para con la Sra. Sazerat, con la que nos habíamos encontrado (la conocida imprevista e inoportuna a la que siempre encontramos estando de viaje) y a la que mi madre había invitado— una noche quisimos probar a cenar en un hotel que no era el nuestro y en el que, según decían, la cocina era mejor. Mientras mi madre pagaba al gondolero y entraba con la Sra. Sazerat en el salón que había reservado, yo quise echar un vistazo a la gran sala del restaurante con hermosos pilares de mármol y en tiempos cubierta toda ella de frescos, después mal restaurados. Dos camareros estaban charlando en un italiano que traduzco:

«¿Comen hoy los viejos en su habitación? Nunca avisan. ¡Qué pesadez! Nunca sé si debo reservarles la mesa (non so se bisogna conservar loro la tavola). Pero, bueno, si bajan y se la encuentran ocupada, ¡allá ellos! No comprendo por qué reciben a forestieri así en un hotel tan elegante. No se parecen a los de aquí».





👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker