La fugitiva
La fugitiva Cualquier otro tÃtulo falso habrÃa dado menos quebraderos de cabeza a los Guermantes, pero la aristocracia sabe conllevarlos y muchos otros más cuando un matrimonio considerado útil, desde cualquier punto de vista, está en juego. Legrandin, cubierto por el duque de Guermantes, fue para una parte de aquella generación —y lo será para toda la que seguirá— el verdadero conde de Méséglise.
Otro error que cualquier lector joven y poco al corriente habrÃa podido cometer habrÃa sido el de creer que el barón y la baronesa de Forcheville figuraban en cuanto padres y suegros del marqués de Saint-Loup, es decir, de la parte de Guermantes. Ahora bien, por aquella parte no debÃan figurar, ya que el pariente de los Guermantes era Robert y no Gilberte. No, el barón y la baronesa de Forcheville, pese a esa falsa apariencia, figuraban en la parte de la casada —cierto es— y no en la de Cambremer, no por los Guermantes, sino por Jupien, del que, como sabe nuestro lector más instruido, Odette era prima hermana.