La prisionera
La prisionera Cuando un funcionario ha recibido semejantes reproches de su jefe, resulta destituido sin falta el dÃa siguiente. Nada habrÃa sido, al contrario, más cruel para el Sr. de Charlus que despedir a Morel y, temiendo incluso haber llegado demasiado lejos, se puso a hacer elogios minuciosos de la muchacha, rebosantes de gusto, involuntariamente salpicados de impertinencias. «Es encantadora. Como eres músico, creo que te ha seducido por su hermosÃsima voz en las notas altas, en las que parece alcanzar el acompañamiento de tu si sostenido. Su registro grave me gusta menos, lo que debe estar relacionado con el triple comienzo de su cuello, extraño y fino, que parece acabarse y vuelve a alzarse; en ella, más que detalles mediocres, la silueta es lo que me agrada y, como es costurera y debe saber usar las tijeras, tendrá que recortarme su bonita figura en papel».