La prisionera

La prisionera

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Por lo demás, la joven era deliciosa y al Sr. de Charlus, en quien ella satisfacía todos los gustos estéticos que podía sentir por las mujeres, le habría gustado tener centenares de fotografías de ella. Él, menos necio que Morel, se enteraba con gusto de cuáles eran las señoras bien que la recibían y que su olfato social sabía situar, pero se abstenía —pues quería conservar su ascendiente— de decírselo a Charlie, quien, por ser un verdadero bruto al respecto, seguía creyendo que, aparte de la «clase de violín» y de los Verdurin, sólo existían los Guermantes, las pocas familias casi regias enumeradas por el barón, porque todo lo demás era una simple «hez», una «turba». Charlie tomaba en sentido literal esas expresiones del Sr. de Charlus.










👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker